Nos decidimos en diciembre viajar a Mérida esa joya andina que desde
hace 14 años no visitaba, siendo la mitad de mi familia de ese estado al
cual yo llamaría hermoso pequeño país. Teníamos un poquito de temor
porque nos estrenábamos como viajeros con una bebe de 5 meses. Salimos
de Caracas totalmente de madrugada para aprovechar el día y el viaje ya
que nos fuimos por tierra y teníamos un largo camino por recorrer, nunca
pensé o mejor dicho no recordaba que ese pasaje era tan hermoso, salir
de Caracas, pasar por Maracay, Valencia, San Carlos llegar al los Llanos
entrando por Portuguesa y Barinas, un sublime recorrido, y le caímos a
los andes por Barinitas hasta llegar al Estado Mérida por el páramo que
nos dejo sin aliento por lo hermoso de sus formaciones de montaña y sus
lagunas de espejos.
Ya en Mérida hicimos unos asombrosos
recorridos empezando el primer día por la ciudad de Mérida, en verdad
recordaba la plaza Bolívar y sus alrededores pero no sus detalles que me
cautivaron una vez estando ahí, los bajos edificios de la
municipalidad, la catedral de Mérida y sus callecitas tan angostas como
encantadoras sus plazas únicas en el país con un aire altiplano que
llegue a sentirme de verdad fuera de Venezuela. También estuvimos en Los
Chorros de Milla un ejemplo de que las cosas si se pueden conservar y
hacer muy bien cuando se tiene la voluntad, al día siguiente nos
paseamos por Jají un pueblo enclaustrado en el medio de las montañas y
uno de los mas hermosos de la zona. Para el tercer día nos enrumbamos
hacia el Páramo de la Culata donde descubrimos una Truchicultura llamada
Valle Rey con una especie de Parque Temático japonés muy cómica e
interesante, nos llevamos un buen susto porque en el páramo el carro nos
empezó a fallar, algo leve que después deparo en algo un poco grave, ya
para ese cuarto día totalmente aclimatados fuimos de osados y tomamos
el páramo vía el observatorio y el collado del cóndor, pasando por
Tabay, San Rafael de Mucuchies, Mucuchies, Apartaderos y un mil
pueblitos encantadores con gente de mas de amable y muy prestos con los
viajeros, tomamos la vía del observatorio un recorrido muy angosto que
llega también a un pueblito llamado Llano del Hato, desde la vía y en
las instalaciones del observatorio yo no le daba crédito a lo que veían
mis ojos, uno de los paisajes mas hermosos que he podido apreciar y en
mi propio país fue un momento de mucha inquietud, desde ese punto
podíamos avistar todos esos pueblos que habíamos dejado atrás para
llegar a nuestro primer destino Observatorio Astrofísico de Llano del Hato.
Seguimos el recorrido hasta el Collado del Condor que era
aproximadamente una media hora mas, pero a nosotros se nos hizo como una
hora y media ya que nos detuvimos mucho en el recorrido porque el
paisaje que iba dibujando la montaña nos hacia pararnos para poder
contemplarlo, de hecho una recorrido que esta categorizada como uno de
las 5 mas hermosos de Latinoamérica (fuente Travel and Living), estando
en nuestro segundo destino nos percatamos de lo lejos de Chachopo y
Timotes, nos devolvimos, y el camino y el paisaje no dejo de ser mas
hermoso que de ida.
Para el día siguiente tuvimos la suerte de
poder entrar al Estadio Metropolitano uno de las sede de la Copa America
Venezuela 2007 excelente estructura y a un nivel nada envidiable a
otros países con mayor tradición futbolística que nosotros.
El
ultimo día de viaje tuve el chance de conocer Chiguará uno de los
pueblos y de los sitios que mas me gusto, enclavado en una montaña
caliente y donde creyera que en pleno siglo XXI no ha llegado la
modernización ni la tecnología, pero responden a un encanto único como
pueblo andino, ojala y puedan mantenerse así por muchos años mas.
Se que nos faltaron muchos sitios por recorrer, como los pueblos del
sur y los parques temáticos muy visitados por turistas nacionales como
internacionales, pero será para una próxima oportunidad, donde me
reencuentre de nuevo con mi nostalgia del pasado que se convirtió en una
alegría de mi presente.

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